Aunque exista incertidumbre acerca de su origen debe recordarse a los famosos jardines colgantes de Babilonia, considerados como una de las siete maravillas del Mundo Antiguo Asiático.
Hacia el año 600 a. C., Nabucodonosor II, rey de los Caldeos, quiso hacer a su esposa Amytis un regalo que demostrara su amor por ella y le recordara las hermosas montañas de su florida tierra, tan diferentes de las grandes llanuras de Babilonia.
La característica sobresaliente, por la cual son conocidos en la actualidad, era la calidad de ser jardines colgantes. Sin embargo, los jardines en Babilonia no eran colgantes en el estricto sentido de la palabra, sino que sobresalían de terrazas ubicadas unas encimas de otras, generándoseen algunos casos, que la abundante vegetación sobresaliera de su terraza, y cayera sobre las de abajo.
Utilizando Ingeniosos métodos de impermeabilización y sistemas de riego, permitieron la implantación de una rica vegetación, dando así la sensación de verdaderos jardines colgantes.